
Akira es la figura enigmática que da nombre a la obra. Un niño con enormes poderes psíquicos que provocó la explosión que destruyó Tokio en 1988 y desencadenó la Tercera Guerra Mundial.
En la época en la que se desarrolla la historia, Akira no es más que un conjunto de restos orgánicos criogenizados bajo el Estadio Olímpico de Neo-Tokyo, tratados como una deidad por unos y como una amenaza para otros.
El personaje representa un poder absoluto que la humanidad no está preparada para controlar. Su eventual «despertar» es el catalizador del clímax de la historia en el anime, un desenlace que simboliza tanto la destrucción total como la posibilidad de un nuevo comienzo desde las cenizas.
Otomo asignó a Akira el número 28 en referencia directa al mecha Tetsujin 28-go, uno de sus mangas favoritos cuando era un niño, y que sirvió de inspiración para Akira en otros aspectos.
Galería del personaje Akira















