Gorka Uztarroz es un ilustrador freelance afincado en París, y además cinturón negro de jiu-jitsu brasileño. Podría ser un artista más que rinde homenaje a Akira, pero tras de su obra se esconde una interesante historia personal que ha querido compartir con nosotros, una experiencia que lo unió para siempre a nuestro querido anime.
Tuvo su primer impacto en los años 90, cuando solo tenía 11 años y el padre de su vecino lo llevó al estreno de una película de animación llamada «Akira». Pero ¿quién iba a saber entonces que no era una película de dibujos animados cualquiera? Aunque en aquella época se emitían a diario en la TV francesa algunos animes bastante violentos, como Saint Seiya (en España, Los Caballeros del Zodiaco) o Hokuto no Ken (Fist of the North Star), en la mente del público todo lo que llevara dibujos y animación automáticamente era para niños.
Mientras la sangre de los perros abatidos a tiros salpicaba los coches atascados en el tráfico, sus ojos y oídos estaban fijos en la pantalla. Y tras el apocalíptico e incomprensible final, sintió una especie de mareo. ¿Qué acababa de pasar??
Al salir del cine tambaleándose, llenos de adrenalina, el padre murmuraba algo como «¡Maldita sea, esta mierda era super violenta!», mientras miraba enfadado al anime y a sí mismo.
Desde ese día, Gorka forjó un amor absoluto por esta obra maestra y la considera una de las mejores obras de arte del siglo pasado.

Aquél niño creció, se convirtió en el artista que es hoy en día y, como era de esperar, dedicó parte de su obra a rendir homenaje a la película que marcó su infancia… y, en cierto modo, su profesión. En primer lugar, narró este «incidente infantil» en su cómic autoeditado Le French Ninja – A True Story.
En 2009, Gorka comenzó a entrenar BJJ, y ese amor por Akira se coló de forma natural en algunos de sus diseños de BJJ, como el Akira BJJ Gi.
Algunos años más tarde, reelaboró otra imagen clásica de Akira para una competición de jiu-jitsu brasileño en París. Y últimamente ha diseñado unos cinturones de jiu-jitsu brasileño inspirados en Akira y los ha producido en forma de serie limitada, incluso con la opción de bordar tu nombre y apellidos en la parte trasera del cinturón.
Toda una historia de amor por Akira nacida por casualidad desde la infancia… como tantos fans (entre los que me incluyo) que descubrimos la saga cuando aún éramos prácticamente unos niños.