Animación y efectos especiales

Katsuhiro Otomo no solo creó un anime, sino una impresionante obra maestra visual. Pero, ¿te has preguntado por qué es tan diferente, tan superior a muchas otras animaciones de su época?

Todo se basa en algunas decisiones revolucionarias tomadas entre bastidores. Desde la creación de nuevos colores hasta el uso pionero del CGI... Veamos las principales técnicas de animación y producción que cambiaron las reglas del juego.

The making of Akira

Adelantada a su tiempo

En 1988, cuando se estrenó Akira, las películas de animación japonesas solían recortar gastos para ahorrar dinero. Una técnica habitual era la denominada «animación limitada». Piensa en personajes hablando que solo mueve la boca, o en escenas en las que se reutilizan constantemente los fotogramas, lo que hace que el movimiento resulte rígido y poco fluido. Aunque esto ahorraba mucho dinero a los estudios, a menudo hacía que la animación pareciera barata y definitivamente poco fluida. Pero Otomo no estaba dispuesto a aceptar eso: quería la mejor animación posible para su visión... Y la consiguió.

Para lograrlo, la película contó con un presupuesto enorme para su época: la asombrosa cifra de 1.100 millones de yenes, unos 10 millones de dólares. Esto la convirtió en la película de animación japonesa más cara hasta aquél momento, y permitió al estudio de animación Tokyo Movie Shinsha (ahora conocido como TMS Entertainment) no escatimar en gastos.

Técnicas de animación innovadoras

Akira frame painting

Hasta 24 fotogramas por segundo

En lugar del comentado estilo de animación limitada, optaron por escenas increíblemente detalladas y una animación mucho más fluida. Estamos hablando de una animación que se ejecuta a una velocidad de hasta 24 fotogramas por segundo. Para un público por entonces familiarizado con la animación limitada, en la que el movimiento es mucho más entrecortado, ver una animación tan suave fue una experiencia alucinante. Algunas escenas incluso se rodaron en cámara lenta real, utilizando una mayor velocidad de fotogramas para capturar el máximo movimiento posible.

Diálogo pregrabado

El equipo también utilizó una técnica denominada diálogo pregrabado. Consiste en que los actores de doblaje graban primero sus líneas y, a continuación, los animadores crean los movimientos y las expresiones faciales de los personajes para que coincidan perfectamente con las palabras pronunciadas. Esto difiere de la técnica habitual de doblaje posterior, en el que primero se crea la animación y luego los actores de doblaje la adaptan, lo que suele resultar menos natural.

Con esta técnica, el estudio dibujó meticulosamente los movimientos de la boca de los personajes para encajar con precisión con el diálogo pregrabado. Asimismo, la música y los efectos sonoros se crearon inspirándose en las imágenes, en lugar de añadirse posteriormente. La pregrabación añade otra capa de realismo y sincronía que hace que los personajes de Akira parezcan más vivos.

Técnicas pioneras de CGI

Aunque parezca increíble, Akira también incorporó gráficos por ordenador en algunos de sus efectos. Tengamos en cuenta que corría el año 1988, y el CGI no era una herramienta tan habitual como lo es hoy en día, especialmente en la industria de la animación. Su uso, aunque se limitara a efectos específicos, demuestra lo innovadora que fue aquella producción.

Esta técnica se notaba especialmente en elementos como el indicador de patrones psíquicos utilizado por el doctor Onishi para estudiar la actividad cerebral de Tetsuo y Akira, y también se empleó para trazar las trayectorias de objetos que caían, para modelar la profundidad en los fondos y ajustar la iluminación y los destellos de las luces.

Láminas de animación y detalles

Otomo utilizó la técnica tradicional de animación con celdas, en la que cada fotograma se dibuja a mano sobre una lámina de acetato de celulosa y luego se fotografía. La producción utilizó más de 160 000 celdas de animación, lo que supone entre dos y tres veces más que una película de animación estándar de los años 80. El resultado fue un altísimo nivel de detalle en cada fotograma, desde los paisajes urbanos de Neo-Tokio hasta la compleja maquinaria y el diseño de los personajes.

Los animadores pintaron a mano cada fuente de luz individual, dando vida a la ciudad en 2D con una calidez y un realismo extraordinarios. Incluso pequeños detalles como el reflejo de la luz en las superficies se representaron meticulosamente. Los fondos no eran decorados estáticos, sino entornos vivos y palpitantes en los que los personajes se movían con fluidez.

Una paleta de color única

Akira utilizó una impresionante paleta de colores con 327 tonos diferentes, 50 de los cuales se crearon específicamente para la película. Dado que la mayor parte del anime transcurre de noche, esta amplia gama de tonos oscuros personalizados permitió una representación detallada y realista de los paisajes nocturnos urbanos, con luces de neón, farolas parpadeantes y sombras sutiles. El nuevo color acrílico más famoso fue un tono de rojo que más tarde se denominó "Akirared".

Este sofisticado uso del color aportó profundidad y sutileza a la iluminación y al sombreado, lo que elevó la narración visual y aportó una estética muy singular en la que las escenas realmente "brillan".

Quick Action Recorder

Otomo y su equipo utilizaron un nuevo dispositivo llamado Quick Action Recorder, que les permitía digitalizar rápidamente los fotogramas animados y reproducirlos a 24 FPS para comprobar la fluidez de las secuencias, e incluso ajustar los sonidos antes de pasar al proceso de coloración.

Este ciclo de iteración fue crucial para mantener la alta calidad de la imagen. Permitió a los animadores identificar y corregir imperfecciones en el movimiento en una fase temprana del proceso de producción, lo que garantizó que la animación final fuera lo más fluida y dinámica posible.


Sentar las bases de la animación moderna

El uso combinado de todas estas nuevas técnicas dio como resultado una película que no se parecía a nada visto hasta entonces. No era un simple film, sino un espectáculo visual. Esta excelencia fue una de las razones clave por las que Akira fue tan notable, especialmente en Occidente. En aquella época, la mayoría de las animaciones occidentales eran aptas para toda la familia, y la animación en sí misma se consideraba principalmente un entretenimiento para niños. Akira, con sus escenas violentas, maduras y explicitas sin editar, demostró que la animación era un medio poderoso capaz de contar cualquier tipo de historia, incluidas las más complejas y adultas. El mundo comprobó que la animación no era solo para niños, sino que podía considerarse una forma de arte seria.

Aunque Akira no fue el primer anime en llegar al mercado occidental, muchos de los que le precedieron evitaban la violencia o los cambios en la trama. Ya que el equipo de producción estrenó la película prácticamente intacta, el público pudo ver la visión completa y sin concesiones, que mostraba el potencial de un tipo de animación que podía ser visualmente rica y al mismo tiempo con una profundidad narrativa desconocida hasta entonces.

Ese compromiso con la alta calidad, la fluidez y los detalles visuales establecieron un nuevo estándar y ayudaron a allanar el camino para futuras producciones animadas. Demostró lo que era posible cuando los animadores contaban con los recursos y la libertad creativa para alcanzar la excelencia. Sin este enfoque revolucionario de la animación, el panorama de la animación podría ser muy diferente hoy en día.

Así que, la próxima vez que veas Akira, tómate un momento para apreciar la increíble maestría artística y la innovación técnica que muestra. No solo fue una gran historia, sino una revolución visual que ayudó a cambiar la forma en que el mundo ve la animación.